Albert Londres – Los forzados de la carretera. Tour de Francia 1924

Albert Londres (1884-1932) fué un periodista y escritor francés. Comenzó su carrera como corresponsal en los años previos a la primera guerra mundial, y tras el fín de los combates continuó viajando por todo el mundo y redactando sus célebres crónicas sobre los más diversos acontecimientos de la historia del siglo XX. Es considerado uno de los máximos precursores franceses del periodismo de investigación y dió nombre a un prestigioso galardón.

“Existen fantasías que se tragan ladrillos y otros a ranas vivas. He visto a faquires que “escupen” plomo fundido. Son personas normales. Los verdaderos chiflados son algunos iluminados que el 22 de junio abandonaron París para comer polvo. Los conozco bien; formo parte de ellos”.

Así nos describe Albert Londres, a los participantes del Tour de Francia de 1924, prisioneros de la carretera que, persiguiendo una incierta gloria, soportaron toda clase de sufrimientos y condiciones extremas. En 1924 Londres se desplaza con estos aguerridos pioneros con el objetivo de narrar para el periódico Le Petir Parisien su increíble gesta con su habitual ojo mordaz. Los forzados de la carretera, hombres que persiguen una incierta gloria en condiciones extremas y que, con todo, no ignoran que son los títeres de una cada vez más popular campaña comercial orquestada por el mítico Henri Desgrange. En este sentido, quizá sorprenda al lector comprobar que poco ha cambiado desde entonces. Todos los temas se hallan implícita o explícitamente en estas crónicas: el dopaje, las escaramuzas entre los equipos y entre los ciclistas y la dirección del Tour, las cuestiones patrióticas y, por supuesto, el glamour de esta mítica carrera.

Se trata de las crónicas tal y como aparecienron en Le Petit Parisien. En ellas se da cuenta de las maratonianas etapas de hasta 482 km, que los ciclistas comenzaban a medianoche para culminarlas a media tarde del día siguiente. La falta de medios, el inflexible reglamento, la caravana de “tenebrosos” como denominan a los ciclistas aficionados, que no pertenecen a ningún equipo profesional, y que forman el grueso del pelotón, así llamados porque suelen llegar a meta bastante más tarde, ya de noche.

Como curiosidad señalar, que en esta edición participaron dos españoles que además se convirtierno en los primeros en conseguir finalizar la “ronda gala”: Victorino Otero y Jaime Janer.

Jaime Janer, que ya había participado en 1920 y 1921, consiguió terminar en la trigésima posición de la clasificación general.

Victorino Otero (1896-1982) alias “el soldado”, también había participado en 1923. En esta edición de 1924 consiguió terminarla en el puesto 42 de la general. Llegó a participar en las olimpiadas de Méjico y de Moscú. Se cuenta que con 84 años, seguía pedaleando una media de 700 km mensuales.

Siguiendo con la historia “española” de la carrera gala, apuntar que el primer español en intentarlo fué el bilbaíno Vicente Blanco “el cojo” en 1912. Os recomiendo que visitéis el blog “rayos c en la oscuridad” porque la azarosa historia de este hombre es increíble.

Más tarde, en 1920  y 1921 Janer había probado fortuna sin conseguirlo. Os dejo un pdf que he encontrado de un artículo publicado en el periódico EL MUNDO DEPORTIVO el 15 de julio de 1971, que trata el asunto con detalle.

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