Manual ilustrado de ciclismo urbano del gato Peráltez – Juanítez por José Gutiérrez López

peraltez

Juanítez me parece un atrevido. Un osado, un valiente o un kamikaze. Y no lo digo porque emplee su bicicleta clásica Otero (o una eléctrica si va muy cargado de material) para moverse por Madrid a diario, sino porque ha publicado un libro que como concepto integral llevaba todas las papeletas para un sorteo hacia el fracaso. ¡Y va el tipo! Y acierta, lo clava y, como gato panza arriba, sabedor de contar con siete vidas en la recámara, no solo sale airoso, sino que consigue un resultado que reconozco como ideal: completo, eficaz, atractivo, coherente, interesante, útil y simpático. Mi más sincero reconocimiento.

Se trata de un libro apaisado, perspectiva siempre interesante. De papel consistente y ligeramente satinado, algo acorde con la naturaleza de su contenido visual: una importante carga gráfica, tanto en el juego tipográfico de los textos, como el permanente apoyo de las ilustraciones. Las imágenes se corresponden con otros trabajos de trayectoria cómica del autor: esa especie de estilo que se ubica haciendo equilibrios entre el cuento infantil, el comic contemporáneo para adultos o la novela gráfica de estampación. Muy atractivo para menores, adolescentes y adultos que aún conserven la mente medianamente abierta. También se trata de un manual de circulación. ¿Un código de circulación para ciclistas? ¡Pues sí! Pero no de aburrido estilo normativo, sino todo lo contrario: amable, reflexivo y auto-crítico. El texto pretende animarnos a todos a hacer de la bicicleta nuestro modo de desplazamiento urbano habitual o eventual, desarma los manidos mitos que siempre esgrimimos u otros nos exponen para evitarlo, promueve un biciactivismo racional y equilibrado y… para mí esto es lo más importante: subraya la importancia y la actitud a seguir para una convivencia de movilidad sana.

Estoy un poco harto de que algunas tendencias políticas o ideológicas se quieran adueñar del ciclismo urbano para explotarlo como bandera propia. La bicicleta es para todos. Y también estoy cansado de las polémicas que muchos representantes de colectivos automovilísticos, ciclistas, peatonales, ecologistas, urbanistas, políticos municipales, gestores del tráfico, etc. se empeñan en alimentar. En el país de las polémicas y los bandos, lo que menos falta le hace a la convivencia urbana es echar a la arena pública más madera con la que alimentar las hogueras en las que muchos pretenden quemar a sus opositores. La convivencia en el uso compartido del espacio urbano es una fuente de conflictos desde el principio de la historia de las ciudades: peatones, caballos, excrementos animales, carruajes, draisianas, velocípedos, coches, tranvías, autobuses, motos, camionetas de reparto, patines, monopatines, patinetes, perros, bicicletas, paraguas y… ¡hasta los niños! Han sido, son y serán, causa de polémica permanente. Y en mi opinión todos los bandos tienen su parte de razón (menor cuanto más agresiva, invasiva y peligrosa sea su presencia) y sus correspondientes defectos, los cuales deberían tratar de minimizar, reducir y hasta eliminar. Sobre estas cuestiones, en lo que se refiere a las bicicletas, me ha tocado escuchar de todo: a favor y en contra. E incluso entre los defensores de su utilización (dentro de los cuales me incluyo), he visto argumentar auténticas sandeces que lo que pretenden claramente es convertir a la bicicleta en la nueva dictadura de la circulación. También sigo viendo a diario a amigos ciclistas o desconocidos activistas del pedal, saltarse las normas, ponernos a todos en peligro y amedrentar al resto de la comunidad. Pues ante todo este panorama, llega el Gato Peráltez, el protagonista del “Manual ilustrado de ciclismo urbano”, y aporta mucha mesura, total equilibrio, auténtica coherencia y tan necesario sentido común. Y lo hace con buen talante y poniendo las cosas en su sitio. De una forma que comparto y que, poquito a poco, parece que se va consolidando como el modelo a seguir por las urbes más avanzadas actualmente en cuestión de movilidad.

Quiero cerrar este comentario recomendando el “manual”. Recomendándoselo a cualquier ciclista urbano anónimo. Y también a cualquier miembro activo de alguna de las numerosas “masas críticas” que circulan por ahí. Y a los responsables de urbanismo. Y a los representantes de colectivos pro-bici. Y los conductores de coches, por supuesto. Los padres y madres de tantos niños a los que se les ha usurpado la vía pública. Las personas que están sintiendo el cosquilleo y las ganas de atreverse a intentarlo, pero aún no se deciden. Y dadas las características de la obra, me parece una buena oportunidad para su disfrute, tanto a nivel personal, como, muy especialmente, en el caso de centro escolares que trabajen proyectos de movilidad urbana y utilización de la bicicleta por parte de su comunidad escolar. El libro se presta muy bien a ello, y lo hace sin mandar, sin obligar y sin amenazar. Todo lo contrario, con un talante cercano, bonito y apetecible. Lo dicho, lo que en un principio prejuzgaba como “otro manual de circulación disfrazado de cuento para niños”, se me he revelado como una buena oportunidad educativa y un catalizador para el debate sano en cuestiones de movilidad. ¡Malditos prejuicios, que felices seríamos todos si nos los extirpasen!

José Gutiérrez López

(randoneur.blogspot.com)

Puedes encontrar éste y otros títulos en nuestra librería online: La Biciteca – Librería

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